1. Más de 2.500 años de historia: de los íberos a hoy
La tradición del vino en Utiel-Requena no es una moda reciente. En el yacimiento de Las Pilillas, en Requena, se conservan lagares excavados en la roca que los íberos usaban para pisar la uva hace más de 2.500 años. Desde entonces, la vid no ha dejado de cultivarse en la comarca.
A finales del siglo XIX, la llegada del ferrocarril abrió la comarca a los mercados de toda España y de Europa, y el vino se convirtió en su gran motor económico. Durante buena parte del siglo XX se vendió sobre todo a granel, muy apreciado por su color para mezclar con vinos de otras zonas. Hoy la historia es otra: bodegas familiares y cooperativas embotellan vinos con nombre propio y la Bobal se ha ganado un sitio en las cartas de los restaurantes.
2. Clima continental y suelos calizos
Aunque Requena está a unos 70 kilómetros de la costa, las sierras que la rodean frenan la influencia del mar. El resultado es un clima continental: inviernos fríos con heladas, veranos secos y, sobre todo, noches frescas incluso en pleno agosto.
- Diferencia entre el día y la noche: durante la maduración, las noches frescas permiten que la uva conserve su acidez. Por eso los vinos de la zona son frescos aunque el verano sea caluroso.
- Suelos: mayoritariamente arcillosos y calcáreos, pobres en materia orgánica. La vid tiene que hundir las raíces para buscar agua, y eso se nota en la concentración de la uva.
- Secano: buena parte del viñedo es de secano y está plantado en vaso, la forma tradicional, sin espalderas.
3. Bobal y Tardana: las dos uvas de la comarca
La Bobal ocupa la mayor parte del viñedo de Utiel-Requena. Es una uva de racimos grandes y piel gruesa, con mucho color y una acidez natural alta. Durante años se valoró solo por su color; hoy las cepas viejas de Bobal dan algunos de los tintos más interesantes del Mediterráneo: frescos, con fruta roja, violeta y notas de monte. Te lo contamos todo en nuestro artículo sobre la uva Bobal.
La Tardana, también llamada Planta Nova, es la blanca autóctona de la zona. Su nombre lo dice todo: es de las últimas uvas que se vendimian, ya entrado el otoño. Da blancos frescos, con buena estructura y notas de fruta blanca y hierbas. Prueba La Tardana de Estenas si quieres conocerla.
Junto a ellas conviven variedades como Macabeo, Chardonnay, Tempranillo o Garnacha, que se usan solas o en mezclas, como en el blanco Estenas (Macabeo y Chardonnay).
4. Requena, la tierra del cava valenciano
Requena es el único municipio valenciano incluido en la D.O. Cava. Las noches frescas y los suelos calizos son idóneos para conseguir uvas con la acidez que necesita un espumoso de método tradicional, en el que la segunda fermentación se hace dentro de la botella. Las variedades más usadas son Macabeo y Chardonnay, y muchos cavas de la zona pasan largas crianzas sobre lías.
Un cava brut nature (sin azúcar añadido) es, además, el ingrediente clave del Agua de Valencia.
5. Qué vino de Utiel-Requena elegir
- Para beber a diario o con tapas: un Bobal joven, como El Bobal de Estenas. Fruta, frescura y un precio razonable.
- Para una comida especial: un Bobal de viñas viejas con crianza, como el Jarraiz de Novos o el Tinto de Luna, con más profundidad y un tanino más pulido.
- Para pescado y arroces de verano: un blanco de Tardana o de Macabeo, o un rosado de Bobal.
- Para brindar: un cava de Requena brut nature.
6. Visitar la comarca
Utiel y Requena están a menos de una hora en coche de Valencia, y muchas bodegas ofrecen visitas con cata. Merece la pena pasear por el barrio medieval de La Villa, en Requena, con sus cuevas excavadas bajo las casas que se usaron para guardar vino, y acercarse a la Fiesta de la Vendimia de Requena, a finales de verano. Si no tienes tiempo de ir, en nuestras catas en Ruzafa siempre hay vinos de la comarca.