1. ¿Qué es exactamente la casalla?
La casalla (o cassalla, en valenciano) es un aguardiente de anís seco: se destila alcohol con anís verde (Pimpinella anisum) y, según la receta, otras plantas como el anís estrellado o el hinojo. A diferencia del anís dulce, no lleva azúcar añadido, así que es transparente, seca y de aroma intenso.
Su graduación es alta: la mayoría de casallas tradicionales están en torno al 40-50 % vol. Por eso se toma en poca cantidad o rebajada con agua.
2. Un nombre andaluz y una tradición valenciana
El nombre viene de Cazalla de la Sierra (Sevilla), un pueblo famoso por sus aguardientes de anís. Pero fue en tierras valencianas, sobre todo en comarcas como la Safor, la Ribera, la Costera o la Vall d'Albaida, donde la casalla se convirtió en una bebida popular, con destilerías propias y una forma particular de tomarla.
3. La casalla en las fiestas, las bandas y la pilota
La casalla está ligada a la vida social valenciana: el almuerzo de los trabajadores del campo, las despertàs de Fallas, las fiestas de moros y cristianos, los ensayos de las bandas de música o las partidas de pilota valenciana en el trinquete. Un trago corto «para entonar» por la mañana, o una paloma fresca en verano, forman parte del paisaje de muchos pueblos.
4. Las formas tradicionales de tomarla
- Sola: en un vaso pequeño, a temperatura ambiente o muy fría. Es la forma más directa y la que muestra todo el carácter del anís.
- Paloma: casalla con agua fría y hielo. El agua la vuelve blanca y la hace mucho más suave y refrescante.
- Barrejat: casalla mezclada con mistela o moscatel dulce, a partes más o menos iguales. El dulzor de la mistela equilibra la fuerza del anís. Te hablamos de la mistela en la guía de la D.O. Valencia.
- En el café: un chorrito de casalla en el café es una alternativa al cremaet en muchos bares.
5. ¿Por qué se vuelve blanca con agua?
Al añadir agua a la casalla transparente, la mezcla se vuelve blanca y opaca al momento. Es por el anetol, el aceite esencial que da el aroma al anís: se disuelve bien en alcohol, pero no en agua. Al bajar la graduación, el anetol forma gotitas diminutas que dispersan la luz y dan ese color lechoso. Pasa lo mismo con el ouzo griego o el pastís francés.
6. Las cremas de casalla: la versión suave
En los últimos años se han popularizado las cremas de casalla: licores cremosos, dulces y de baja graduación (en torno al 15-17 % vol.) que conservan el aroma del anís sin su fuerza. Se toman muy frías, solas o con hielo, y gustan incluso a quien no es aficionado a la casalla seca. También hay versiones combinadas con naranja, fresa o mango.
En la tienda tienes las dos caras: casalla seca tradicional como El Bravero, L'anís del Foc o el formato de 10 cl, y cremas como El Beso Valenciano o la mini crema de casalla.